Alpha roll - Las volteretas del parque

Últimamente en los parques vemos a muchos dueños “peleando” con sus perros y poniéndolos patas arriba, lo que llaman alpha roll, una técnica que consiste en someter por la fuerza a un perro, tumbándolo en el suelo y esperando a que deje de intentar levantarse, para reafirmar nuestro liderazgo sobre él mismo.

Cuando el perro: 
    • No nos obedece
    • No viene cuando le llamamos 
    • Ladra reclamando atención 
    • Salta a todo el mundo 
    • Gruñe o monta a otro perro 
    • Se pelea cuando le quieren quitar su juguete. 
    • Ladra sin control 
    • Es el bruto del parque y busca pelea con otros perros 
    • Persigue gatos u otros animales 
    • Mordisquea la correa o las manos 
    • Se nos enfrenta cuando le reñimos 
    • Gruñe cuando le bajamos del sofá o la cama o cuando le ordenamos que haga algo, etc, etc, etc.... 

consideramos que está siendo dominante, que está faltando a nuestra autoridad y que si no hacemos nada al respecto se convertirá en el amo de casa y de la familia convirtiéndose en un perro agresivo, sin vuelta atrás y con un pronóstico muy feo.

Así que siguiendo las técnicas que vemos en televisión, que nos aseguran unos fantásticos y rápidos resultados, obligamos a nuestro perro a tumbarse sujetándolo con fuerza para impedir que se levante y muy serios y enfadados hacemos valer nuestra autoridad física pensando que así dejamos las cosas claras y no se le ocurrirá, ni por asomo, volver a cuestionar nuestra superioridad.

Pero ¿De donde nace esta técnica? Y ¿Qué entiende nuestro perro cuando hacemos esto?
  • Está práctica está basada en los estudios de los comportamientos de manadas de lobos (en cautiverio o en situaciones no del todo naturales). Nos cuentan que esto es lo que hacen entre ellos cuando necesitan corregir a un individuo y dejar claro quien está por encima en la pirámide social y por lo tanto quien es el líder. 
  • Los lobos no logran su estatus en la familia por la fuerza, los que lo intentan de esta manera resultan ser individuos inseguros y no duran mucho tiempo en ese puesto. Ellos logran su puesto de “jefe” de manada convirtiéndose en padres de una gran familia. 
  • Entre individuos equilibrados, no hay un sometimiento por la fuerza, es uno de los sujetos el que decide apaciguar al otro adoptando una postura de indefensión (escondiendo sus armas y mostrando su zona mas vulnerable) y reconociendo su prioridad ante unos recursos concretos en un momento dado. Son comportamientos muy ritualizados y no entendidos como correcciones ni castigos. 
  • Un lobo lleva por obligación a otro a esa postura de indefensión cuando su intención es matarlo. Imagina lo que entiende tu perro si le haces esto y comprenderás su afán por zafarse y defenderse de una amenaza de muerte tan directa. El quedarse quieto y aparentemente tranquilo después de pelear un rato en esta posición, no es signo de sumisión, ni de acatamiento, ni entendimiento si no de pánico o de agotamiento psicológico ante una amenaza de muerte. 
  • Si el perro tiene un carácter inestable, dándole “volteretas” solo conseguiremos volverlo mas inseguro, tímido y desconfiado sobre todo con quien decide ponerlo “patas arriba”, incluso podemos provocar una agresión al verse en la necesidad de defenderse. 
  • La mayoría de los comportamientos que percibimos como “desafiantes” o “dominantes” son la respuesta a algo que el perro percibe como una amenaza de alta o baja intensidad, no están pretendiendo escalar posiciones sociales. Un ejemplo muy gráfico es el perro que gruñe cuando pretendemos bajarlo del sofá. Responder con fuerza y una mala entendida autoridad a estos comportamientos es “a donde vas, manzanas traigo”. 
  • El estatus de líder no se gana por la fuerza, no se construye con rigidez y miedo. Son el resto de individuos los que deciden seguir a quien les aporta los recursos necesarios para sobrevivir, seguridad, confianza, tranquilidad..... Si sientes la necesidad de ser el líder de tu perro trabaja esto último y abandona las volteretas, a no ser que sean para rascar barrigas!!

Ana Masoliver


Artículo publicado en la web SrPerro.com


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