Consejos para visitar al veterinario


¿Quieres que la visita al veterinario sea lo mas agradable y tranquila posible?

¿Sabes como evitar que tu perro reaccione de forma agresiva cuando está en la consulta? 

¿Conoces como ayudar a que el veterinario pueda hacer su trabajo de forma rápida y segura? 

                  • Todo nos será mucho mas fácil si empezamos cuando nuestro perro es un cachorro. Las primeras experiencias son muy importantes.
                  • Trabajaremos desde cachorro el control de la mandíbula para que conozca nuestra sensibilidad y no nos haga daño si en algún momento nos muerde a causa del miedo o el dolor.
                  • En casa iremos habituando a nuestro perro a que le toquemos ojos, oídos, patas, rabo... en sesiones muy cortas y siempre de forma muy agradable para él, podemos usar premios o establecer una comunicación a través de las señales de calma.
                  • Le acostumbraremos a subirle a una mesa para hacerle unas caricias, cepillarle y entrenar los ejercicios del punto anterior... subiéndole de manera suave, dándole siempre un soporte seguro, no cogiéndole por sorpresa y atendiendo a sus señales de calma.
  • Para garantizar la seguridad del veterinario mientras realiza su trabajo, aprenderemos, primero en casa, la forma de sujetar al perro restringiendo sus movimientos sin violentarlo y se lo enseñaremos en casa de forma agradable.
  • Podemos enseñar a nuestro perro que es un bozal y como se lo vamos a colocar para que no le resulte extraño ni agresivo si necesitamos ponérselo en algún momento. Este ejercicio nos llevará bastante tiempo por lo que no esperaremos al último momento para comenzar a trabajarlo.
  • Iremos de visita a la clínica, evitando los momentos en los que la sala de espera esté ocupada y si el veterinario lo ve conveniente, subiremos al perro a la mesa como hemos entrenado en casa y le premiaremos, podemos subirle también en el peso incluso dar una pequeña vuelta para que salude al personal y le den alguna chuche.
  • Previamente a la cita daremos un paseo sin excitar a nuestro perro y al terminar dejaremos que se relaje olisqueando unos minutos en la calle antes de llegar a casa.
  • Cuando tengamos cita procuraremos llegar a la hora y estar lo menos posible en la sala de espera para no generar ansiedad en el perro y evitar que coincida con otros animales temerosos o nerviosos.
  • Cuando nos toque el turno, entraremos tranquilos, intentando no tirar de la correa, subiremos al perro a la mesa y dedicaremos 1 minuto a acariciarle relajadamente como hacemos en casa antes de empezar. Debemos tener paciencia, atender sus señales de calma y mantenernos tranquilos dando seguridad y siendo un buen referente de calma.

 Si tu perro ya tiene miedo cuando acude al veterinario, consulta con un profesional que te ayudará a buscar una solución.



Ana Masoliver