Los perros necesitan ejercicio

Hay muchos factores por los que los perros de hoy en día han perdido su libertad y derivado de ello, su criterio. Ya no deciden cuando se mueven, por donde y a que ritmo. Ahora viven en pisos, salen atados y dependen de nuestro tiempo, disposición, paciencia y cargas emocionales para poder cubrir su necesidad de ejercicio.

Un perro aprende a regularse físicamente, no necesita que nadie le enseñe que tipo de ejercicio tiene que realizar, cuanto tiempo o con que intensidad. Lo aprende mientras va creciendo, aprende a regularse solo… si tiene la oportunidad, claro…..si le dejamos…..

Cansar no es relajar, son términos opuestos, cuando un perro realiza un ejercicio físico elevado activa todos los mecanismos de estrés, su cuerpo se activa y genera una serie de hormonas que lo mantienen activo y preparado durante un buen rato incluso cuando ya ha dejado el ejercicio y se tumba a descansar. Esas hormonas tardan un buen rato en desaparecer del torrente sanguíneo. Después de correr tras la pelota, de hacer footing o de correr atado a la bici, el perro está cansado físicamente pero activado mentalmente. Seguro que os ha pasado alguna vez llegar a casa muy cansados, rendidos después de un día agotador, meteros en la cama y no poder dormir?!!?!!?!! 

Efectivamente cansar no es relajar. 




Nuestra forma de vida con los perros (falta de libertad, sobre estimulación, necesidades sociales no cubiertas, etc.) sube los niveles de estrés, los hace nerviosos e hiperactivos, nos genera la sensación de que necesitan ejercicio para calmar esa ansiedad por lo que les damos grandes paseos y los sometemos a actividades de intensidad muy alta (pelota, juego intenso con otros perros, paseos con correa por entornos sobre estimulantes, deportes caninos…) que hace que los mecanismos de estrés se pongan otra vez en marcha y vuelvan a estar activos y ansiosos aunque al llegar a casa se tumben a dormir y nos de la sensación se estar calmados, no, lo que están es cansados.

Además están las creencias y leyendas populares que nos bombardean con la necesidad de ejercicio de un perro en cuanto aparece algún problema de comportamiento o para prevenirlos ¡¡GRAN ERROR!! Ya hemos visto que si generamos más estrés se genera más ansiedad, más nervios y más comportamientos exagerados de todo tipo: miedo, agresividad, destrucción…

Otro ingrediente incendiario en este cocktail es nuestro cargo de conciencia, los dejamos muchas horas solos en casa y eso hay que compensarlo y en vez de dar paseos de calidad terminamos dando prioridad a la cantidad. Creemos compensar esas horas que se quedan solos en casa con esa frase de “yo me llevo a mi perro a todos lados”, si pero a todos “nuestros lados”, a “nuestros planes”…. no a los suyos… 

La frustración que sufre un perro en entornos urbanos, atado, sentado en una terraza, andando sin poder parar a olisquear, etc... y la continua información que recibe de todos los estímulos que le rodean hacen que sus niveles de estrés vuelvan a subir con una de esas salidas de "viene conmigo a todas partes"