Mi perro y la playstation

Qué objetivo tenemos cuando salimos con nuestro perro a pasear? Además de los nuestros propios: hacer ejercicio, conocer gente, tomar el aire… y los más apremiantes para el perro: hacer sus necesidades, la mayoría de la gente sale con un propósito claro y firme: CANSAR AL PERRO. 

Para esto hay infinidad de variantes pero las mas comunes son: atar al perro a la bici y tira millas, hacer footing juntos, largos paseos por el monte o la playa y la mas común de todas: tirar la pelota (palo, piña, frisbee…). Cuando veo un perro correr incesantemente detrás de un pelota, una y otra vez, obsesivamente, sin ver a otros perros que reclaman su atención para jugar, sin pararse a oler esa “maravillosa” esquina, sin saber si está en el campo o en playa, dándole igual si la lanza su dueño o el de turno que pasaba por ahí, enfadándose muy seriamente si un compañero se acerca a su preciado tesoro, cuando veo esto, me pregunto si realmente está disfrutando de su paseo. Me recuerdan mucho a esos niños enganchados y obsesionados con sus maquinitas que están sentados en el banco de un parque o en la terraza de un bar con sus padres, aislados de todo lo que les rodea. 

Se han inventado hasta artilugios muy prácticos para que no tengamos ni que agacharnos a recoger la pelota y encima podamos lanzarla mas lejos con menos trabajo, la ley del mínimo esfuerzo, en esto somos especialistas, es más fácil comprar un lanza pelotas que enseñar a nuestro perro a entregarla en la mano. Además a muchos les resulta muy cómoda esta obsesión porque así tienen al perro controlado, siempre que tengan la pelota en su poder el perro no se separará de ellos ¿No es un poco egoísta por nuestra parte? 

Cuando termina el supuesto paseo, que solo ha consistido en una serie de carreras cortas y absurdas, el perro está cansado físicamente, si, pero también obsesionado y ansioso y poco socializado y nada estimulado, el paseo no ha aportado absolutamente nada nuevo ni enriquecedor a su vida, mas bien todo lo contrario, lo ha encerrado aun mas en su mundo, impidiéndole relacionarse con su entorno que, además de beneficioso para su salud, es necesario para su correcto desarrollo. 

Podríamos decir lo mismo de esos perros atados a una bici que después de x kilómetros vuelven a casa con un dueño satisfecho porque ha cansado al perro y le ha dado un paseo “estupendo”. Yo prefiero un atleta mental que uno físico y, sin duda, lo que realmente cansa a un perro es una correcta estimulación mental que puede incluir lanzarle la pelota de vez en cuando y que corra tras ella (y por qué no, que nos la entregue en la mano )

Con lo que no me siento cómoda es con atar a mi perro a la bici y obligarle a correr a un ritmo que no es el suyo si o si, sin derecho a réplica, no se, algo me dice que no está disfrutando mucho.

Si planificamos bien el paseo atendiendo a la edad y las necesidades de nuestro perro, si cuidamos y variamos el entorno y si le procuramos relación social desde la normalidad conseguiremos paseos de gran calidad. Cansar no es lo mismo que relajar.


Ana Masoliver