¿Qué necesita un perro cuando llega a casa?

Un perro llega a nuestras vidas por muchos y diferentes motivos, cada caso es particular y necesitará de unas medidas de adaptación ajustadas a sus necesidades pero hay cosas básicas que podemos tener en cuenta para empezar con buen pie y ayudar a que se integre con normalidad.

No importa si ha llegado para quedarse o si está de paso, sus necesidades en los primeros días son las mismas. Para todo individuo, un cambio de entorno supone estrés, entendido como la necesidad de adaptarse a la nueva situación independientemente de que ésta sea mejor o peor que la anterior. 

Resultado de imagen de perro barrio
Todos deseamos crear hábitos, costumbres y buenas maneras desde el principio para que conviertan la convivencia en algo placentero, los principales ingredientes para conseguirlo son tiempo y paciencia. El tiempo es relativo, depende de muchas cosas por lo que será imposible medirlo, el tiempo es el que es, es el necesario para cada individuo e intentar acelerar las cosas, lejos de acortarlo, lo aumentará alejándonos cada vez mas del objetivo. La paciencia nos va a hacer mucha falta porque las cosas no tienen porque salir bien a la primera por mucho que nosotros pongamos todo nuestro amor y conocimientos en el trabajo. Paciencia para observar, para analizar, para entender, para esperar y para volver a empezar si hiciera falta.



Para que el nuevo miembro de la familia vaya asimilando el nuevo cambio necesitará conocer, saber como funcionan las cosas en esta nueva situación y a esto se llega observando, explorando y reconociendo todo lo que le rodea, necesitará sentirse seguro en su entorno mas inmediato, su casa y su barrio, aquí debemos conocer como actúa un perro y adaptarnos a su saber hacer, sin prisas, sin apurar, sin forzar y sin excedernos en los tiempos. Saber como funcionan las cosas y los individuos que le rodean, le dará seguridad, tener control sobre las situaciones que se va a encontrar y no llevarse sorpresas ni sobresaltos. Para que pueda reconocer su casa eliminaremos todo lo que pueda entorpecer que se desarrolle con tranquilidad, otros individuos, indicaciones, exigencias, ordenes, ruidos, puertas cerradas… y en su barrio utilizaremos un material de paseo que no incomode al perro, arnés y correa larga si no podemos dejar que lo haga suelto.

Igual de importante que los momentos de reconocimiento son los momentos de silencio y descanso, cuando un perro llega a un entorno nuevo debería pasar la mayor parte del tiempo descansando, con pequeños ratos de actividad para ese reconocimiento del entorno del que hablábamos antes. En el descanso está la calma, la asimilación, el aprendizaje de lo sucedido y la recuperación de las situaciones activantes y si a ese descanso le añadimos que lo hace con los miembros de su nueva familia, estaremos añadiendo una conexión de seguridad y confianza muy fuerte entre todo grupo. 


Otro apartado importante son las presentaciones a los demás miembros de la familia con la que va a convivir, al resto lo dejaremos para mas adelante. Generalmente sucederán el primer día, depende mucho de cada individuo pero en todos los casos necesitamos estar todos calmados, intentar eliminar la excitación del juego o de nuestra intervención con caricias, palabras, ánimos y prisas, buscar un entorno tranquilo, natural, amplio, seguro y donde podamos dejar que las presentaciones fluyan quedándonos en un segundo plano.

En las primeras semanas no son importantes los largos paseos, el ejercicio físico, la obediencia, las normas ni los límites de convivencia, no tendremos en cuenta si tira mucho de la correa o si ladra cuando suena el timbre, los primeros días es importante que el perro se sienta seguro con nosotros y con su entorno, que esté tranquilo y confiado y nunca presionado o forzado.