16 cosas que deberías dejar de hacer para tener una vida más feliz con tu perro


Aquí tienes una lista de 16 cosas que debería dejar de hacer para tener una vida con tu perro más feliz y una relación más fuerte. ¿Difícil? Para nada. Sólo necesitas querer hacerlo y, a continuación, simplemente hacerlo. Puede comenzar tan pronto como termines de leer esto.

1. Deja de ser quisquilloso - No te preocupes y sé feliz. 

Como la mayor parte de cosas en la vida, ser un perfeccionista tiene sus ventajas y desventajas. Cuando tienes un perro, tiendes a vivir según la Ley de Murphy. Cualquier cosa que puede ir mal irá mal. Hay tantas variables que las cosas rara vez van al 100% de la manera esperada. Puedes y debes planear y entrenar, pero tienes que estar preparado para aceptar todo tipo de variaciones, improvisaciones y pequeños percances a lo largo del camino, siempre que nadie se haga daño, por supuesto. ¿Después de todo, en la mayor parte de situaciones, menos que perfecto es mejor que bueno, entonces, por qué la preocupación sobre la perfección, un concepto que sólo existe en tu cabeza y no hace a nadie feliz, ni a ti, ni a tu perro?

2. Deja de ser demasiado serio - Ríete.


Si no tienes buen sentido del humor, no vivas con un perro. Ser propietario de perro da ocasión a contratiempos donde la risa es la mejor salida. Los contratiempos sólo son embarazosas en nuestras mentes. Tu perro no sabe siquiera lo que quiere decir vergüenza, deberías seguir su ejemplo. Mientras nadie se haga daño, ríete de los errores que cometéis tu y tu perro.

3. Detén tu deseo de controlarlo todo - Tómatelo como viene.

Cuando la vida con un perro es a menudo dictada por la ley de Murphy, si intentas controlar cada movimiento de tu perro, acabarás con una úlcera o caerás en una depresión. Renuncia a tu necesidad de control. Por supuesto, debe tener un control razonable sobre tu perro por razones de seguridad, pero debes abandonar todo aquello que no sea una cuestión de vida o muerte. Las reglas razonables sirven a un propósito, pero el control total es innecesario y contraproducente. ¡Tómatelo como viene y sigue sonriendo!

4. Deja de buscar culpables - Avanza.

Cuando las cosas van mal, y lo harán, te lo aseguro, no pierdas el tiempo repartiendo culpas. ¿Fue tu culpa, culpa del perro, o culpa del gato del vecino? ¿A quién le importa? Sigue adelante aunque la situación te produzca tristeza, intenta prever una escena similar en el futuro y como trabaja como evitarlo. Si no ha sido gran cosa, olvídate del asunto.

5. Deja de creer en los cuentos de vieja - Sé crítico.

El mundo está lleno de cuentos de viejas, irracionales y sin fundamento. Hoy día, el Internet nos proporciona rápido y fácil acceso a mucha información valiosa, y también a un montón de basura: malos argumentos, malas definiciones, reclamaciones infundadas, falacias, estados emocionales, pseudociencia, promociones de ventas, agendas políticas ocultas, predicaciones religiosos, etc… Por supuesto, en nombre de la libertad de expresión, creo todos deberían poder publicar cualquier cosa, incluso la bazofia más pura y más refinada, pero tanto yo como tu también tenemos el derecho a no creérnoslo, haciendo caso omiso de ello. Utiliza tu pensamiento crítico. No dejes de preguntar “¿Cómo puede ser?” y “¿Cómo llegó a esa conclusión?” Suspende el juicio y la acción hasta que hayas tenido tiempo para reflexionar, si es necesario, busca una segunda o tercera opinión. Si el argumento es sólido y te gusta, entonces ponlo en práctica. Si el argumento es sólido pero no te gusta, no lo hagas y piensa más sobre ello. Si el argumento es poco sólido, recházalo y no pienses más sobre ello. Convéncete a ti mismo y haz lo que pienses que es correcto.

6. Deja de preocuparte por las etiquetas - Sé libre.

Estamos sobre-inundados por las etiquetas porque las etiquetas venden, pero sólo venden si las compramos. ¿Deberías ser positivo, ultra-positivo, R+, R++, R+ P-, equilibrado, naturalista, moralista, conservador, realista, progresivo, o dueño clickeriano o autoritario del perro? Deje de preocuparte sobre qué etiqueta debes llevar. Cuando disfrutas de un gran momento con tu perro, la etiqueta que llevas es irrelevante. Una etiqueta es una carga; te restringe y te quita tu libertad. Las etiquetas son para personas inseguras que necesitan esconderse detrás de una imagen. Cree en ti mismo, sea el tipo de propietario de perro que quieres ser y no necesitará etiquetas.

7. Deja de preocuparte sobre lo que piensan los demás - Vive tu vida.

Pasas muy poco tiempo con la mayoría de la gente que conoces, significativamente más con la familia y amigos cercanos, pero vives toda la vida contigo mismo. Así que, ¿qué importa lo que otras personas piensan acerca de su habilidad como propietario de perro, o del comportamiento de tu perro, cuando es probable que no les veas de nuevo o sólo les veremos esporádicamente? Si les gusta tu y tu perro, bien, si no, realmente no es tu problema.

8. Deja de quejarte - No pierdas el tiempo.

Sólo tienes un problema cuando hay una discrepancia entre la forma en que la son las cosas y lo que esperas que sean. Si tus expectativas son realistas, prueba a hacer algo para alcanzarlas. Si no lo son, deja de quejarte, es un desperdicio de tiempo y energía. Si puedes hacer algo al respecto, hazlo, si no puedes, sigue adelante. Punto.

9. Deja de pedir disculpas - Sé tu mismo.

No tienes que pedir disculpas ni por ti ni por tu perro por vuestra forma de ser. Mientras no molestéis a nadie, podéis hacer lo que queráis y ser quienes queráis ser. No tienes que ser bueno en nada, como Obediencia, Agility, Musical Free Style, Heel Work to Music, Flyball, Frisbee Dog, Earth Dog, Ski-Joring, Bike-Joring, Earthdog, Rally-O, Weight Pulling, Carting, Schutzhund, Herding, Nose Work, Therapy, Field Trials, Dock Dogs, Dog Diving, Disc Dogs, Ultimate Air Dogs, Super Retriever, Splash Dogs, Hang Time, Lure Course Racing, Sled Dog Racing or Treibball... y no necesitas excusarte por ello. No hay que excusarte tampoco si tu perro no sabe sentarse bien. Cambia lo que quieras y puedas cambiar y no pierdas tiempo y energía pensando sobre lo que no quieres, no necesitas o no puedas cambiar. Haz lo que a ti y a tu perro os gusta, como queráis hacerlo, así los dos estaréis contentos. ¡Es tan simple como eso!

10. Deja de sentirte mal - Actúa ahora.

Si no estás conforme con algún aspecto de tu vida con tu perro, haz algo para cambiarlo. Identifica el problema y establece un objetivo, haz un plan y llévalo a cabo. Sentirse mal y culpable no ayuda a nadie, no te ayudará ni a ti, ni a tu perro, ni a los que mas quieres y ni con quienes compartes tu vida.

11. Para tu impulso de poseer - Sé un compañero.

La propiedad de los seres vivos es esclavitud y afortunadamente la esclavitud ha sido abolida. No te consideres el dueño de tu perro. Piensa en tu perro como un compañero del cual eres responsable. No posees a tus hijos, ni a tu pareja y tampoco a tus amigos.

12. Detén la dependencia - Desátate.

El amor no tiene nada que ver con la dependencia, obsesión y el deseo, sino todo lo contrario. Ama a tu perro, pero crees una dependencia mutua. Deja que tenga vida propia y dale a tu perro su espacio. Tu perro y tu sois dos individuos independientes. Disfruta de vivir juntos como individuos independientes, no os "enganchéis" el uno al otro. Deja de proyectar tu vida en tu perro.

13. Deja de convertir tu perro en un sustituto - Muestra respeto.

Un perro es un perro y, en efecto, es un notable ser vivo. Ámalo, disfruta de su compañía, pero no lo conviertas en un sustituto de un compañero humano, un amigo, un hijo o un cónyuge. Esperar que cualquiera pueda ser un sustituto es la mayor falta de respeto que se puede cometer tanto hacia otro humano como hacia cualquier animal no humano, y a ti mismo. Deja de exigir al perro que siga tu guión y comienza a amarlo como el perro que es.

14. Deja de racionalizar - Sé sincero.

Todas las relaciones son intercambios: dar y tomar. No hay nada malo en esto mientras haya equilibrio. Tienes que ser honesto contigo mismo: Qué te da tu perro y qué le das tu a tu perro? Si ves que uno de los dos es mayoritariamente el que da o el que recibe, piénsalo y restablece el equilibrio. Tu perro te necesita tanto como tu a él, y no hay nada malo en ello, mientras los dos deis y recibáis. No tengas al perro solo para salvar a una pequeña criatura, tenlo para que ambos podáis gozar de una relación sólida y fructífera.

15. Deja de querer lo que no puedes tener - Sé feliz con lo que tienes.

Esto es una característica humana muy común: siempre queremos lo que no tenemos y no vemos todo lo bueno que realmente tenemos. Tu perro ya te da muchísimo y los dos podéis ser absolutamente felices juntos, aún cuando tu perro no sea particularmente bueno en algo. Es asombroso como los dueños de perros suelen decir que ellos aman sus perros y aún así pasan la mayor parte del tiempo tratando de cambiar su comportamiento. Concéntrate en lo que tienes, no en lo que no, aprécialo y agradécelo.

16. Deja de luchar contra ti mismo - Sigue tu corazón.

Hay muchas maneras de ser un buen propietario de perro y el tuyo es único y diferente a todos los demás. Es tu vida. Mientras que no perjudique a nadie, vívela de la forma que te siente bien. Escucha a expertos, reflexiona sobre su consejo, pero, al final de día, haz lo que sientas que es correcto para tí, sigue tu corazón.

¡La vida es grande!

ROGER ABRANTES 
Es un especialista en comportamiento animal, tiene un doctorado en Biología Evolutiva y Etología , y una Licenciatura en Artes en Filosofía. Él es el director de la división de Etología del Instituto Cambridge en el que imparte clases regulares.