La socialización "La madre del cordero"

La socialización es un momento muy sensible en el desarrollo del cachorro en el que éste percibe todo lo que le rodea con mucha intensidad y lo cataloga como seguro o peligroso. Es una herramienta muy útil que le otorga la naturaleza para su propia supervivencia, es como si le dijera “Desconfía en un futuro de todo lo que no conozcas o te haya asustado hasta ahora, porque puede ser peligroso”. Recordará de por vida todo lo que aprenda en esta etapa y muchas de las respuestas que tenga de adulto a diferentes situaciones tendrán su origen en la socialización, para bien o para mal: miedos, comportamientos agresivos hacia perros o personas, ansiedad por separación, etc... 

Aunque un perro puede seguir catalogando diferentes estímulos como seguros o peligrosos durante toda su vida, el momento crítico de socialización se produce entre la 3ª y la 12ª semana (para muchos expertos puede durar hasta la 16º), cuando su cerebro está en pleno desarrollo y es hipersensible a todas las asociaciones que se produzcan.

Debemos presentar al cachorro todos los estímulos que queremos que formen parte de su vida: superficies, ruidos, tráfico, manipulación, veterinario, peluquería, personas, animales, objetos, elementos arquitectónicos, etc... de una forma gradual y evaluando siempre su reacción para no provocar una sobre-estimulación, que es uno de los problemas que con mayor frecuencia aparece. Debemos dejar libertad al perro para que él decida exponerse o no a la novedad, nunca obligarle a nada dejándole siempre una vía de escape. Lo ideal es conseguir una exposición neutra, creando normalidad, ni miedos, ni activación.

Las claves están en evitar situaciones de miedo, en la anticipación y en la preparación de los ejercicios de forma controlada, en evaluar la respuesta del cachorro, conocer su lenguaje corporal y actuar en consecuencia, en ser un buen referente de calma para guiar al cachorro hacia la respuesta correcta, en dejar que se recupere tranquilamente después de cada exposición y respetar sus momentos de descanso, en tener cuidado con la frustración, la exigencia y nuestra necesidad constante de control que nos lleva a no dejar que se produzca un desarrollo correcto.

Resumiendo, para ayudar a nuestro cachorro a convertirse en un perro equilibrado, debemos conocer sus necesidades básicas en cada etapa de su vida y satisfacerlas de la mejor manera posible.


Ana Masoliver