La clave del éxito: el vínculo


Se entiende como vínculo la unión o atadura de una persona, animal o cosa con otra. Es la llave para relacionarse afectivamente con otro ser. 

Está claro que hace miles de años el hombre y el perro establecieron una relación, los fines de ésta han ido evolucionando de diferentes formas (fuente de alimento, caza, guarda de ganado, pastoreo....) hasta llegar a nuestros días donde el principal objetivo de esa relación es la relación en sí misma. Buscamos, en primera instancia, compañía, afecto, cariño, un aliciente para pasear, trato directo con la naturaleza.... y yendo un poco más lejos, practicar un determinado deporte con nuestro perro o incluso trabajar con él en diferentes áreas. 

Si como relación entendemos: conexión, correspondencia, trato, comunicación con otra persona o animal lo lógico es pensar que para establecer una buena relación y que esta funcione y perdure hasta convertirse en un vínculo fuerte y estable, debe preocuparse de todos los miembros que la componen, en este caso el humano y el perro. Debe satisfacer los intereses, necesidades y expectativas de ambos e intentar mantener la balanza equilibrada. Si conseguimos esto estamos trabajando objetivos comunes y convertimos la relación en sí en el motor principal que nos hace funcionar unidos. ¡¡Ahí está la clave!! 

Nosotros elegimos comenzar la relación con nuestro perro, a él le viene impuesta, sí o sí tiene que asumirla, está en nuestra mano “obligarle” a que forme parte de ella o dejar que elija y desee ser nuestro compañero. Si obligamos a alguien a formar un vínculo con nosotros puede llegar a llamarse relación, pero ¿Será entendida como buena por ambas partes? ¿El miembro que se siente obligado a entrar en esa relación la respetará cuando tenga que trabajar intereses que no son los suyos? ¿Estará trabajando por obligación o por qué le mueve el afecto y las ganas de colaborar? ¿Obligar a alguien a participar en algo es una buena motivación? 

Los pilares fundamentales de toda buena relación en general, y la que deseamos con nuestro perro en particular, se basan en la confianza, la seguridad, el respeto, la justicia, la coherencia y la colaboración, entre otras muchas cosas.

Nuestro perro debe CONFIAR en nosotros, tiene que saber que somos responsables de su cuidado y que nos ocuparemos de sus necesidades: tendrá siempre comida, agua y atención veterinaria si lo necesita, le procuraremos relación social tanto con nosotros como con otros individuos de su misma especie, tendrá acceso a realizar el ejercicio físico que sea necesario según sus constitución y características particulares, ni más ni menos, estaremos atentos a sus estados emocionales teniéndolos siempre presentes en su vida diaria y ayudándole a gestionar aquellos que no sean adecuados, procuraremos que tenga una correcta estimulación mental acorde a sus necesidades y fomentaremos que desarrolle sus capacidades de autocontrol no responsabilizándonos de todos los aspectos de su vida. Para crear un buen vínculo no deberemos poner en riesgo la seguridad de nuestro perro ya que nos estamos ganado su confianza y necesitaremos que realice determinadas acciones sin que llegue a planteárselas, para esto debemos conseguir que asocie que nuestras acciones y presencia nunca pondrán en peligro su seguridad. Justicia y coherencia van de la mano, ya hemos hablado de la necesidad de cubrir todas las necesidades de nuestro compañero, es decir darle lo que le pertenece o corresponde acorde a su especie, a su raza y como individuo en cada momento y etapa de su vida.

Antes de exigir cualquier comportamiento debemos enseñarle a convivir con nosotros, que aprenda las normas de nuestra casa y de la sociedad que le rodea y solo cuando estemos seguros de que las conoce estaremos en disposición de pedirle que realice lo aprendido. No se puede exigir el cumplimiento de algo que no se ha enseñado ni castigar por no aprender un comportamiento. Cuanto más y mejor conozcamos el lenguaje de nuestro perro y nos esforcemos en trabajar desde su punto de vista, antes y mejor llegaremos a comunicarle lo que queremos de él. Hay que ser muy coherentes con las normas que ponemos y como pedimos que se cumplan. 

Nuestro perro tiene capacidad  de decisión y criterio, un criterio que se va formando con la edad y la experiencia, que no está exento de equivocaciones pero que es producto de su madurez, incipiente o avanzada, da igual. Es importante para fortalecer la relación respetar ese criterio y no desautorizar sus acciones por muy equivocadas que las juzguemos, son parte de su aprendizaje.

Por último, la colaboración termina por rematar la buena relación y el fuerte vínculo con nuestro amigo. El perro sea cual sea su raza, su sexo o su tamaño, es un animal social que acostumbra y necesita vivir en comunidad por eso conserva la habilidad de comunicarse con su grupo para realizar diferentes actividades, si aprendemos sus señales y sabemos enseñar correctamente las nuestras, podemos llegar a un nivel de comunicación que nos ayude a trabajar la buena relación y el fuerte vínculo con nuestro perro. Trabajemos un poco la empatía.

Así como construir un vínculo es un trabajo delicado, destruirlo es fácil y rápido, basta con no cuidar los aspectos que hemos comentado antes, si nos empeñamos en hablar solo nuestro lenguaje, en ver nuestra relación y nuestra vida en común solamente desde nuestro punto de vista humano, si olvidamos la condición de animal de nuestro perro y nos empeñamos en atribuirle cualidades humanas que nada tienen que ver con las suyas, si no seguimos y respetamos las reglas que impone su propia naturaleza, si causamos miedo, dolor físico o emocional, molestia o simplemente lo consideramos un objeto más negando sus capacidades cognitivas y emocionales, será imposible crear un buen vínculo y haremos que la relación con nuestro perro esté basada en el miedo, la autoridad, la exigencia continua o se quede en una simple coexistencia. 

En resumen, de nuestra forma de interactuar y comunicarnos con nuestro perro depende que nos acepte como miembros de su grupo social, que nos respete, confíe, se sienta seguro y desee colaborar con nosotros, entonces será posible crear y mantener un buen vínculo que crecerá y se afianzará durante toda su vida. 



Ana Masoliver